La obra, realizada en mármol travertino y granito, es donación de las familias Marano y Farhat. Acerca de Fabriciano y su escultura, el crítico de arte César Magrini dijo:
"Yo me siento muy bien entre los papeles; son los que mejor me conocen: Pero también me sentí así entre los trabajos de Fabriciano. Sus maderas, sus mármoles, sus bronces, representan el máximo de la hermosura visual y tangible, a través de sus manos milagrosas, creadoras, incesantes.
"Música alta la suya"; alegría de poder expresar lo inefable en el juego de una superficie, en lo vertiginoso de la luz que se aquieta de golpe, en el arabesco de una veta mítica y mística. Creo que el espacio tiene ganas, siempre, de que Fabriciano lo aprese.
No hay motivo para ser espacio si no fuera por esto. Mi mariposa-guía también lo sabe, y en un parpadeo de sus ojos oscuros me lo da a entender."
Esta obra se incorpora al patrimonio de Resistencia, la Ciudad de las Esculturas.
Fuente: Diario Norte.

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