domingo, 24 de junio de 2007

Murió La Correntina De Hierro Que Fundó El Poder Judicial Del Chaco

Judge
“Llevaré conmigo hasta el final la satisfacción de haber sido la primera mujer abogada de Corrientes y el orgullo de haber sido la organizadora del Poder Judicial del Chaco y primera presidenta de su Superior Tribunal de Justicia”, declaró en el año 2003, la doctora María Severa Mohando Solimano de Farías.

Los ministros del Superior Tribunal de Justicia manifestaron su pesar por el fallecimiento, este sábado 23, de esta mujer que, efectivamente, 54 años atrás, comandó la ciclópea tarea de poner los cimientos de la justicia provincial.

Su historia oficial comienza cuando el 14 de junio de 1953 la Cámara de Diputados del Chaco sanciona la Ley 3 de Organización del Poder Judicial. El flamante gobernador, Felipe Gallardo, no titubea en ofrecer la organización del naciente Poder a la abogada que le venía atendiendo sus asuntos particulares desde sus tiempos de intendente de El Zapallar.


Va a verla personalmente a su despacho y le expone razones por las cuales entendía que ella era la persona indicada para tan delicada misión.

Al terminar aquella reunión a puertas cerradas la naciente justicia chaqueña ya tenía organizadora y presidenta: la doctora María Severa Mohando Solimano de Farías, 36 años, esposa del ex gobernador del Territorio Nacional del Chaco y ministro de Asuntos Técnicos de aquel primer gobierno constitucional provincial, doctor Antenor Farías.

El 30 de junio de 1953 la Cámara de Diputados presta acuerdo al primer equipo de jueces, fiscales y defensores oficiales que pudo armar, en una carrera contra el reloj, tanto para esta capital como para el interior.

En lo que respecta al Superior Tribunal de Justicia, queda integrada de la siguiente manera: presidenta, doctora María Mohando Solimano de Farías; vocales, doctores Angel Tosetti (h) y Mario Marpegán; procurador general, doctor Manuel Efraín Toledo (padre del actual ministro Rolando Ignacio Toledo) y doctor José Roberto Antonio Mohando, como defensor general del Superior Tribunal de Justicia.

El 22 de julio de 1953, a las 9 de la mañana, el primer alto cuerpo oficia su primer acuerdo, oportunidad en que fijan el 27 de julio a las 8 de la mañana para que el Poder Judicial del Chaco inicie oficialmente sus funciones.

Así que la Justicia chaqueña, con 131 empleados que incluían jueces, fiscales y defensores para toda la provincia, abre por primera vez sus puertas al público el 27 de julio de 1953, a las 8 de la mañana.

En un mundo judicial nuevo, donde todo era provisorio, el Superior Tribunal de Justicia también funcionaba en un local provisorio. Estaba ubicado en López y Planes 48, actualmente sede de un juzgado Civil.


Al abrirse las puertas de los tribunales los aún inexpertos magistrados, funcionarios y empleados judiciales provinciales se encontraron con miles de expedientes dejados por la justicia nacional, que debían seguir tramitando.

La retirada de los representantes de la justicia nacional fue realmente calamitosa. Se habían llevado hasta los teléfonos y dejaron desparramados por el piso expedientes que hacía diez años esperaban sentencia.

Para colmo, “éramos tan pobres que ni Reglamento Interno teníamos” señalaría también la doctora Solimano de Farías, simbolizando la precariedad de medios de aquel incipiente Poder Judicial.

El mero objetivo de conseguir plumín, tinta china y secante ya era tarea de éxito improbable. El único vehículo disponible era el automóvil personal de la presidenta, un Pontiac, empleado tanto para el traslado de expedientes como para el transporte de alimentos, escobas o artículos de limpieza.

Pero haciendo alarde de una mezcla de tenacidad de inmigrante y paciencia de aborigen, esa correntina de hierro logró poner en órbita a un Poder que con el tiempo alcanzaría alturas insospechadas para sus pioneros.

El doctor Arístides Omar Ginesta, quien juró como ministro del Superior Tribunal de Justicia el 1 de octubre de 1954, la recordó en los siguientes términos, en otra entrevista concedida a NORTE:

“El Poder Judicial le debe mucho a esa mujer, que impuso una norma rígida y dura de trabajo. Tenía un carácter de hierro. Un día dejé mi auto estacionado en la mano izquierda de la calle. Me llamó y me dijo que ni mi condición de juez ni mi calidad de discapacitado físico me habilitaban a dejar mal estacionado mi auto. Su característica era la rigidez, y yo aún hoy la celebro”.

La “revolución libertadora” de septiembre de 1955 trajo abrupto final a su empresa pionera. Juntó sus cosas y regresó a su estudio jurídico. Una “comisión investigadora” revisó cada una de sus sentencias, pero ella estaba tranquila. Sabía que sus fallos reflejaban prudencia, independencia y capacidad.

En homenaje a aquella admirable mujer, que acaba de fallecer a los 90 años, vale la pena rescatar esta otra recordada declaración suya:

“Diría que siempre he tenido no solamente un gran respeto sino también un gran cariño por el Poder Judicial del Chaco y que siento nostalgia y orgullo por la cuota de participación que me cupo en los años de su fundación.

Los tres poderes se respetaban mucho. Siempre sostuve que la justicia no tiene que estar ni por arriba ni por debajo de los otros dos poderes, sino en el medio, controlando. Eso fue lo que hice”.
Vidal Mario
Fuente: Diario Norte.
(No la conocí, no sé en realidad quién es ... pero, sin dudarlo, hace más gente como ella en estos días que corren ...)

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