sábado, 31 de marzo de 2007

Tonolec (Caburé)

Tonolec: Música electrónica con sangre nativa
Fusión de samplers y sonidos tobas

"Diego es la parte tecnológica, cerebral, loopeada, y yo soy la parte visceral, la que investiga el lenguaje toba del grupo y el costado acústico de las canciones. Es una mezcla de dos culturas, la misma fusión toba-electrónica que se da en nuestra música."

Canción de Cuna.

Las palabras son de Charo Bogarín, tataranieta de caciques guaraníes, cantante y letrista del grupo electrónico-toba Tonolec que, junto al programador Diego Pérez, creó una sorprendente fusión de ritmos de los pueblos originarios del Chaco con máquinas y samplers.

El primer disco del dúo, donde conviven canciones propias y tradicionales, cantadas en lengua toba y en castellano, con sonidos como el n´vique (violín de una sola cuerda) y secuencias electrónicas, fue el resultado de un viaje circular.

En 2001, con el nombre de Laboratorio Wab, los chaqueños ganaron un concurso de MTV que los llevó vía directa a Europa. "Una vez allí nos surgió el interrogante. ¿Qué hacemos de original con respecto a otros grupos electrónicos? A la vuelta nos quedamos a vivir en Buenos Aires y nos dimos cuenta de que necesitábamos volver a nuestras raíces. En un viaje a Resistencia conocimos una comunidad toba y ahí cambió todo."

Corría 2002 y el dúo ya se había rebautizado como Tonolec, palabra en qom que denomina al caburé, un ave de canto hipnótico del monte chaqueño. Fueron dos años de investigación sobre la cultura y las canciones populares del pueblo qom, un intercambio especial con el Coro Toba Chelaalapí y el comienzo de una amistad profunda con la abuela "Iyaqué" Zunilda Méndez.

"Me acuerdo de que el primer día llegamos a la comunidad con un montón de máquinas para grabarlos y filmarlos. Pero cuando los vimos reunidos como en una ceremonia no nos dio para sacar nada. Poco a poco les fuimos contando nuestra idea y allí apareció la abuela Zunilda que fue una de las transmisoras fundamentales de algunas canciones y nos terminó adoptando como sus nietos", relata Diego.

"Era muy fuerte el contraste entre nosotros, que llegamos todos modernitos, y los jóvenes de la comunidad, que tenían remeras negras de Iron Maiden. Pero enseguida la gente más grande de la comunidad entendió el respeto con el que nos acercábamos y legitimizaron lo que terminamos grabando", apunta Charo.

En Busca del Sol.

- ¿Qué aprendieron con la gente de la comunidad?

Diego: -Que hay una idea formada de precariedad sobre lo indígena, y no es así. Viven de una manera muy simple, pero con una riqueza cultural y espiritual impresionante. La música se vive como una comunión entre todos. En lo musical me enseñaron que con pocas cosas se puede decir mucho, y que ellos ya habían inventado el loop, porque sus cantos rituales son repeticiones de frases y sonidos.

Charo: -Aprendí a cantar como las abuelas, con una fuerza que sólo pude encontrar en mis ancestros. A los cantos tradicionales los tuve que aprender escuchando, porque no hay nada escrito. Pero eso me ayudó a comprender el sentido ritual de sus canciones y dio más poder en mi voz.

El rostro aindiado, los ojos profundos, la decidida certeza de Charo contrastan con la tonada chaqueña y la onda moderna de Diego. Cada uno explica este regreso a las raíces con una historia personal. Para Diego, Tonolec apareció al calor de la convulsión social del 20 de diciembre de 2001.

"Es como que ese caos y esa ruptura con todo lo de afuera nos permitió ver cuál es la riqueza nuestra y saber que lo más lejos a donde uno puede llegar es a ser uno mismo, aunque suene a clisé."

Para Charo, otra cosa se prendió en su interior. "Comenzar este trabajo fue buscar en mis raíces ancestrales, porque por mis venas corre sangre nativa, como dice una de nuestras canciones. Yo tengo sangre guaraní, tengo tatarabuelos que fueron caciques y de eso me enteré hace poco. Así que aprender a cantar como hacían los antiguos fue increíble, una experiencia profunda, realmente profunda."

Gabriel Plaza
Fuente: La Nación, 28 de septiembre de 2005
Material para web, Noemi Abramowicz

Por Hernán Scandizzo

La Luciérnaga.

- ¿Por qué se decidieron a incorporar la música toba?

Ch: En 2001 éramos Laboratorio Wav y hacíamos música pop electrónica, ganamos un concurso de MTV, fuimos a España ... Al estar fuera de cuadro la mirada se te vuelve diferente y podés ver mucho mejor el panorama, dónde estás situado vos en ese mapa. ¿Qué queremos mostrar? ¿Hacia dónde podemos crecer para mostrar algo nuestro? Algo que nos diferencie y que esencialmente diga quiénes somos. ¿Y qué es lo más antiguo que tenemos a nivel musical para volver a las raíces, para buscar ahí una fuente de inspiración? La música indígena.

Y nos pareció increíble porque lo indígena tiene una parte mágica, misteriosa, e introducir ese alma en el mundo de la música electrónica también está fantástico. Porque la música electrónica es catalogada de no tener espíritu. ¿Cómo se le da cuerpo a esa música electrónica? ¿Cómo se la hace más humana? De repente teníamos este elemento que es la música indígena.

D: La curiosidad nuestra fue creciendo, empezamos a investigar, a experimentar con cosas que teníamos y fue increscendo hasta ahora. Cada vez que nos juntamos con ellos conocemos cosas nuevas que abren el abanico de riquezas de su cultura y de su música que a nos alucinan.

- ¿Cómo se vive en el Chaco la cultura de los pueblos originarios?

D: Somos los dos criados en el Chaco y teniendo culturas indígenas a 20 cuadras de nuestras casas no habíamos escuchado atentamente la música toba. En general la sociedad conoce pero no es algo que verdaderamente valore, aprecie, dentro de Resistencia y del Chaco.

Ch: Se la vive con indiferencia, la gente está ahí y sabe que hay un barrio toba, pero no está al tanto de cuál es la problemática de ese pueblo, la historia de esa cultura tan rica y tan inspiradora. Es lo mismo que nos pasó a nosotros, la misma indiferencia que teníamos antes. Es ignorancia de tu propia historia, de tu propia cultura, de tu propio suelo. Si no sale a través de una revista cuál es la realidad de la comunidad toba, cuál es el reclamo que están haciendo por las tierras, nadie se entera ni le interesa.

Lo mismo pasa con su música, con lo cual decimos nosotros: “Fantástico haber tomado esta línea”, porque también, a través nuestro, mucha gente, muchos jóvenes y muchas personas de edad – que a lo mejor no iban por ese camino más formal a conocer lo que era la música toba – terminan en lo que es la fuente: Coro Toba Chelaalapi, con sus canciones antiguas, con lo que tienen para decir respecto de su relación con la naturaleza y de sus valores humanos.

Indio Toba - Dueño Antiguo de la Flecha.

- Tonolec puede servir como puente entonces entre la sociedad no indígena y los pueblos originarios, limar asperezas, indiferencias.

Ch: Es lo que tratamos de hacer y es lo que ellos nos hicieron dar cuenta cuando hablaban de qué representábamos nosotros. En principio hay una similitud ya de nombre que jamás nos dimos cuenta al elegirlo, somos dos aves, ellos son chelaalapi - que es la ‘bandada de zorzales’ - y nosotros somos tonolec. El tonolec es el ave que atrae a la gente y el zorzal da las buenas noticias, ahí establecieron un lazo.

- ¿Qué dimensión tomó en ustedes la música toba?

Ch: Al trabajar con su música y darnos cuenta de que es religiosa decimos: “La tenemos que tomar con respeto”. Al saber que es religiosa te empezás a interesar: “¿Qué dicen las canciones?”.

No hay letras porque fueron un pueblo ágrafo hasta hace pocos años y, a pesar de que ahora tienen escritura, sus canciones no están escritas. Entonces, nos acercamos al coro y una cosa fue llevando a la otra, fue como un camino inducido por un hilo totalmente transparente, ni nos imaginábamos hacia dónde estábamos yendo, evidentemente estábamos yendo tierra adentro.

D: Nosotros no queríamos revalorizar una cultura por oprimida, ir a decir: “Pobres, les sacan las tierras”. Nos parecía que eran músicos increíbles y una cultura de la cual se podía aprender un montón de cosas, que estaría bueno mostrar y también nosotros empaparnos de algo de eso. No fue por una cuestión de decir: “Uy, pobres los tobas, vamos a tratar de que su música se conozca”.

Ch: Queremos transmitir una cultura, pero sin levantar esa bandera del oprimido, de la pobreza. “Miren que estos son valores que estamos necesitando, una cultura de la cual podemos aprender”, porque nosotros somos una sociedad bastante enferma.

Noyetapec.

- ¿Se puede reproducir la cultura toba sin hablar de la situación material del Pueblo Toba?

D: Nosotros tenemos un vínculo afectivo y de valoración que hace que todo lo que podamos hacer por ellos lo hagamos, pero la diferencia es la actitud que tratamos de tener de entrada, no de levantar esa bandera del oprimido, porque muchas veces lo que pasa es que por hacer hincapié en eso se desvaloriza lo que es la cultura.

- ¿Encontraron elementos comunes entre lo que hacen ustedes y lo que hace la gente del coro?

D: Además de encontrar cosas en común lo que hicimos fue aprender como músicos, por ejemplo, con los silencios, con minimizar los elementos, decir más con eso que tenés. Utilizar lo que tenés para decir pero no llenar de información el texto. Inclusive los textos de ellos son cortos, son concisos y mediante la repetición cobran un sentido que es trascendental de alguna manera.

Lo electrónico no es un estilo, en realidad lo electrónico es una herramienta, vos la podes usar de muchas maneras. Como que te diga que un carpintero hace muebles, pero no hace martillos, el martillo es la herramienta.

Nosotros a partir de eso empezamos a buscar dentro de lo electrónico cosas que tengan que ver con el sonido que habíamos conocido en la música toba, que no invada esa sonoridad, que se armonice, que tenga una mezcla y que todo pueda estar dentro de un mismo paisaje. Porque también al ser chaqueño te empezas a encontrar con que hay mucha relación entre el sonido de la música toba y el paisaje chaqueño.

La Cazadora.

- ¿Cómo sigue Tonolec?

Ch: No decimos que vamos a estar eternamente como Tonolec trabajando con la etnia qom o con la temática indígena, estamos empezando, vamos a seguir por ese camino, pero tampoco nos ponemos barreras ni nos limitamos a lo que es ese canto.

- ¿Cómo reaccionó la gente del coro cuando escuchó el CD?

Ch: Estuvimos un año de preparación, aparte de dos años trabajando con ellos en nuestro disco, creo que ellos recién a partir de este viaje que hicimos en conjunto [por Buenos Aires], conociéndonos mucho más profundamente, compartiendo momentos, se dieron realmente cuenta de cuáles son nuestras intenciones.

Para ellos también es difícil responder si está bien o está mal lo que hacemos. Ellos están en constante observación sobre lo que estamos haciendo, que esté bien o que esté mal puede variar de acuerdo al rumbo que le demos a nuestra música.

- ¿Tienen miedo de que les pase como al tonolec?

D: Es una advertencia que nos hicieron. Nos parece super interesante la historia y nos parece super interesante estar ahí, porque creo que es una situación en la que está todo el mundo en realidad. Es una lucha que tiene toda persona en el mundo, de acuerdo a su vanidad y a su autoestima. Y está bueno que tengamos esa leyenda encima, las leyendas son para aprender y no cometer los errores que se cometieron antes.

Ch: El bicho más polémico, que es fetiche de la suerte y tiene un canto hipnótico que atrae pero tiene ese revés del egoísmo, de la vanidad, que debe ser uno de los peores pecados capitales. Estamos advertidos sobre eso y creemos que no tenemos eso en nuestro espíritu, al menos no en el grado dañino.

El Rito.

Fuente: Indymedia.

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