domingo, 17 de agosto de 2008

Trasplantes en el Perrando: un milagro que se repite y abre un camino de esperanzas

Ambulance
Un año ha pasado desde aquel frío y nublado día de agosto en que la Unidad de Trasplante Renal del Hospital Perrando concluía, con éxito, la intervención quirúrgica que pasaría a la historia como el primer trasplante de riñón realizado en el Chaco.

En esta etapa inicial de trabajo, el equipo de profesionales chaqueños formados en las últimas técnicas de la trasplantología logró prolongar y mejorar la calidad de vida de 15 pacientes, que antes dependían de una máquina de diálisis para seguir viviendo.

Además, hizo que tres obras sociales dejaran en sus manos el control y seguimiento de sus afiliados que fueron trasplantados fuera de la provincia.

Desde su habilitación, en junio de 2007, el equipo de trasplantes renales del Perrando ha realizado 15 intervenciones quirúrgicas en pacientes que sufrían de insuficiencia renal crónica. Hoy, gracias a esos implantes, los operados lograron recuperar calidad de vida, mientras continúan realizándose periódicos controles.

El equipo de profesionales de la salud que lleva a cabo esta noble tarea está integrado por el médico jefe de la Unidad de Trasplantes, Fabián López, y sus colegas Silvina Grillo, Mónica Gómez, Juan Issolio, Guillermo Benítez y Fabián Vallejos. También colaboran el jefe de la Sala de Diagnósticos por Imágenes, Carlos Zarza Verón, el responsable del control de laboratorios Carlos Mateweki, Laura Tótaro, Valeria Arnica, Guillermo de la Vega, y la licenciada en enfermería Silvia Pérez.

El grupo recibe, además, el apoyo permanente de asistentes sociales, residentes, personal de la Pastilla 5 y de la Sala de Nefrología del Hospital Perrando, del Servicio de Anestesia y de las autoridades del nosocomio.

Para poder ser habilitada por el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), la Unidad de Trasplante atravesó una primera etapa de evaluación, que incluyó un control de las condiciones de infraestructura del hospital chaqueño, estado de los quirófanos y capacidad del Banco de Sangre, entre otros controles.

Después de seis meses de estudio, el equipo fue finalmente habilitado el 16 de junio del año pasado, y dos meses más tarde, el 18 de agosto se llevó a cabo el primer trasplante de riñón en un paciente chaqueño. Desde ese día y hasta hoy, el equipo realizó 15 trasplantes. El más joven de los pacientes operados tiene 20 años y el mayor, 69 años.

Cada trasplante que se realiza en el Perrando requiere un trabajo previo de logística muy complejo, que demanda un importante esfuerzo debido a las distancias entre el lugar donde se encuentra el donante y el quirófano donde se efectúa el transplante.

Los operativos pueden durar, según las complicaciones que se presenten en cada situación, entre 36 y 40 horas, y es probable que en todo ese tiempo los médicos tengan que realizar más de 40 llamadas telefónicas para asegurarse que todo marche como estaba previsto.

El penúltimo trasplante que se hizo en el Perrando benefició a una paciente chaqueña de 57 años, que recibió un riñón de un donante de la ciudad de Rosario. En esa oportunidad, la falta de vuelos comerciales directos entre la ciudad santafesina y Resistencia complicó el traslado del órgano, aunque después de varias horas de arduo trabajo, el operativo tuvo un final feliz.

Todos los profesionales que integran la Unidad de Trasplante se capacitaron en la especialidad en el Hospital General de Agudos Cosme Argerich de la ciudad de Buenos Aires, uno de los centros más avanzados en la materia en el país.

La historia cuenta que el primer trasplante renal exitoso fue realizado por el médico estadounidense Joseph E. Murray, en 1954. Esa experiencia pionera abrió camino a nuevos estudios del sistema inmunológico que, más tarde, dieron lugar al descubrimiento de nuevas drogas capaces de bajar las defensas del sistema inmune en los pacientes receptores de órganos.

En la Argentina, el primer trasplante renal fue realizado en 1957 por el médico Alfredo Lanari.

La Unidad de Trasplante Renal que funciona en el Hospital Perrando es única en la región en esa especialidad, y la decisión de ponerla en marcha fue todo un acierto ya que el trabajo que lleva adelante facilita enormemente la posibilidad de que los pacientes renales crónicos del Chaco y de provincias vecinas dejen de depender de la diálisis e iniciar una etapa de vida más sana y plena.

Una muestra de la importancia que tiene la unidad local, son los 15 trasplantes que se hicieron en los primeros 12 meses de trabajo. Por otra parte, hay 40 pacientes chaqueños inscriptos en lista de espera para recibir un riñón. Llegado el momento del trasplante, estos pacientes ya no necesitarán trasladarse hasta Buenos Aires o Santa Fe para realizarse los estudios y someterse a la intervención quirúrgica, ya que todo ese proceso ahora se realiza en el Perrando.

El sistema que se utiliza para asignar un órgano a un paciente que está en lista de espera es totalmente automático. Para evitar cualquier suspicacia sobre posibles ‘tratos preferenciales’ que beneficien a un paciente u otro, los médicos de la Unidad de Trasplante cargan los datos de los pacientes en espera, y esa información luego se cruza con los datos cargados en la computadora que lleva el registro de donantes.

Si existe compatibilidad entre dos registros (donante y receptor) es la máquina la que arroja el resultado. Es decir, un programa de software indica quién es el paciente que tiene mayor compatibilidad con el órgano donado. Así, por ejemplo, se dieron casos de personas que pese a figurar inscriptos en lista de espera durante poco tiempo, reciben el llamado que les confirma el trasplante.

“No hay paciente que esté primero y otro que esté segundo o tercero en la lista de espera‘, aclara la doctora Silvina Grillo, subjefa de la Unidad de Trasplante Renal. ‘La prioridad está dada por la compatibilidad que existe entre el donante y el receptor”, agregó. La aclaración no es menor, porque aún está arraigada la creencia de que puede haber preferencias entre los pacientes. La realidad lo desmiente: los trasplantes en el Chaco beneficiaron a pacientes renales crónicos de diferentes edades y condición social.

En ese sentido, los médicos recuerdan el relato de un paciente trasplantado que, en la carpa que el Cucai Chaco había instalado en la Bienal de Esculturas, reconoció que él mismo siempre había tenido esa falsa creencia, hasta que llegó su turno y recibió un trasplante de riñón con toda la cobertura a cargo del sistema público de salud.

El trabajo del equipo chaqueño de trasplante convenció a las obras sociales del Insssep, el Pami y el Profé, para que sus afiliados que recibieron un trasplante de riñón fuera de la provincia ahora sean atendidos en el Perrando. Así, los pacientes ya no tienen que recorrer largas distancias para recibir los controles que se necesitan en estos casos. Por su parte, las obras sociales ven disminuir los costos de traslado y alojamiento.

Claro que todo este arduo trabajo del equipo de trasplante no sería posible si no existieran donantes de órganos. Según el Cucai Chaco, en la provincia hay 79 pacientes en lista de espera (40 necesitan un riñón), y en lo que va del año ya se realizaron 22 trasplantes de órganos. Sobre el tema, la licenciada en enfermería Silvia Pérez, integrante del equipo de trasplante local, hizo una reflexión:

“La donación de órganos no conoce distancias o cercanías, sexo o edad, días u horarios, niveles sociales o culturas. La donación de órganos no se impone, se cultiva con amor, desinterés y silencio. Crea lazos invisibles al compartir sus penas y nuestras alegrías. Es verdadero amor que se manifiesta en un instante y perdura en el tiempo a través de las personas”.
Fuente: Chaqueña.

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