jueves, 12 de octubre de 2006

Gerardo Bravo: El Brazo Robótico De La UNNE

Flexed Tattooed Arm
A Gerardo le brillan los ojos. Le cuesta manifestarse; pero se nota que la felicidad —en la misma proporción que su timidez— brota por cada uno de sus poros. En todo momento intentará disimularla, pero finalmente se quebrará y más de una sonrisa escapará de esa boca seria y poco adepta a la celebración fácil.

No es para menos. Acaba de destacarse en el ámbito nacional en un rubro poco conocido y menos difundido en el ámbito local: obtuvo el segundo premio en el concurso estudiantil organizado por la Asociación Argentina de Control Automático (Aadeca), con el auspicio de la Fundación YPF, en el marco del XX Congreso Argentino de Control Automático y la 17º Exposición de Instrumentos y Sistemas de Control.

El flamante egresado de la carrera de Ingeniería Electromecánica de la Facultad de Ingeniería de la UNNE presentó, en el Centro Costa Salguero de la Capital Federal, su trabajo Modelado, diseño, construcción y control de un manipulador de dos articulaciones conducido por red tendonal, que le valió la segunda colocación entre 28 producciones evaluadas de todo el país.

Entre ellas, se destacaron trabajos de estudiantes de casas de altos estudios, como la Universidad de Buenos Aires (UBA), a la postre ganadora del certamen con un banco de ensayo para motores trifásicos; la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), la Universidad Tecnológica Nacional Córdoba y la Universidad Nacional de Rosario (UNR), entre otras, quienes presentaron sus iniciativas con la intención de competir con el resistenciano.

Hasta allá fue Gerardo Bravo, de la mano de su novia y de los docentes tutores, ingenieros José Basterra, Eduardo Cirera y Alberto Rausch. La competencia exigía exhibir los prototipos durante la Semana del Control Automático Aadeca 2006 en el pabellón estudiantil.

El jurado estuvo integrado por el licenciado Silvio Schlosser, de la Fundación YPF (presidente honorario); el ingeniero Daniel Lupi, del INTI; el ingeniero Roberto E. Varela, consultor y el ingeniero Eduardo Álvarez, Citefa-INSPT.

El trabajo —que fue desarrollado como parte de las tareas de investigación que el alumno realizó dentro del Grupo de Estudios en Tecnologías de Control (Getec) y presentado como proyecto final en la cátedra Proyecto de Máquinas— consiste en la obtención del modelo matemático del brazo, su diseño mecánico, eléctrico y electrónico, la construcción, el control de movimientos y la programación de una interfase hombre-máquina que permitiera realizar las diversas operaciones que se le soliciten al manipulador; como también calcular distintos parámetros y solicitaciones dinámicas a las que se vería sometido.

Parece sencillo, pero no lo es. Nueve meses de intenso trabajo le significaron a Gerardo tamaña empresa; con un presupuesto que escaseó a límites insospechados. Tanto es así que el costo final del desarrollo tecnológico no superó los 200 pesos; contra los 4.000 euros —por ejemplo— que costó solamente una placa del trabajo presentado por la UBA.

Grandes diferencias económicas, ínfimas intelectuales. "Estuvo compitiendo con proyectos mucho más onerosos y marketineros. Pero lo que se evaluó fue el tema del desarrollo matemático y por ser de innovación se lo han valorado", asegura Basterra.

A su lado, Cirera asiente y agrega: "Este proyecto tuvo mucho costo intelectual, se trabajó con materiales reciclados y el gasto en componentes que se compraron no supera los 200 pesos. Esto habla a las claras del desarrollo intelectual". Así, aclara en NORTE: "No es un invento, es un desarrollo tecnológico".

Va más allá e intenta explicar: "Este trabajo tiene el desarrollo de ingeniería desde el modelo matemático hasta la fabricación completa del manipulador. Es un prototipo. En éste se resolvieron muchos aspectos de diseño mecánico, electrónico y de programación".

Es Gerardo quien en todo momento procurará legitimar las expresiones de sus ahora colegas: "Dentro de la cátedra Sistema de Control y del grupo de investigación Getec empezamos a desarrollarlo para llevarlo a la tesis final, que se llama Proyecto de Máquina, con la que me recibí. El objetivo es desarrollar un brazo que pueda posicionarse en varios puntos automáticamente o seguir una trayectoria definida", reafirma.

La pregunta, por obvia que resulte, se impone: ¿Para qué sirve este desarrollo tecnológico? La respuesta no se hace esperar: "Podría realizar operaciones de maquinado, pintado automático, soldadura o cualquier otro tipo de manipulación. El manipulador es el brazo; y en la muñeca se le puede poner la herramienta que uno quiera. Siempre controlado a través de una computadora. Pero por ahora es sólo de uso industrial", agregan a coro los profesionales.

Es que el manipulador es "un desarrollo local, propio; y todo lo que está en este trabajo no está disponible en bibliografía", enfatiza Basterra. Sin embargo, tal vez en la zona no haya todavía cabida para este tipo de desarrollo, pero sí en otras industrias. "Todo lo que es robótica todavía hoy es caro para implementarlo", resume.

El premio obtenido sintetiza el nivel académico de la facultad y el de su alumnado. Por eso, el futuro parece sonreírle: "A partir de este premio se reabre una puerta dentro de la facultad. Empieza un programa de investigación a través de Ciencia y Técnica de la UNNE por medio de una beca de iniciación que le va a permitir a Gerardo realizar un estudio de posgrado.

El brazo que viene va a ser de mayores dimensiones, y se le incorporarán otras prestaciones. Es decir, la base está y ahora se arranca con lo demás", parafrasea Basterra recordando la célebre definición del técnico futbolero, Héctor Bambino Veira.

"Con la implementación de las Prácticas Profesionales Supervisadas (PPS), los alumnos del último año tienen que cumplir 200 horas en empresas vinculadas con la carrera a través de prácticas. Lo que hemos notado es que tenemos un nivel mínimo de desocupación de nuestros profesionales", precisa Cirera al destacar el nivel del alumnado.

Tan así es, que la empresa brasileña All "vino a buscar profesionales; y sobre una selección a nivel nacional quedaron ocho, de los cuales tres son egresados de la UNNE", agrega orgulloso.

Mientras tanto, Gerardo continúa escuchando, más que hablando. Quizás sin ser consciente aún de este lauro personal. O tal vez actúa con la misma sencillez que lo caracteriza. Como esa que lo lleva a decidirse por seguir apostando a su Chaco, rechazando propuestas de distintos ámbitos de todo el país. Es que Gerardo es así de simple, así de genial.
Fuente: Chaqueña.

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