jueves, 14 de diciembre de 2006

El Ciclo De La Vida En Un Mural

Egg Painting
Alumnos del segundo año Polimodal con orientación Humanidades de la UEP 48 Luis Federico Leloir, de Resistencia, realizaron durante dos días de diciembre, un mural esgrafiado al que titularon El ciclo de la vida.

La obra forma parte del programa del espacio Cultura y Estéticas Contemporáneas en el que trabajaron como objetivo conceptual, el arte, el arte público y los elementos que intervienen en el proceso de la producción artística.

Así se elaboró este proyecto áulico con la coordinación de la profesora Elizabeth Bernal y que demandó un mes de trabajo para consensuar el tema así como la imagen final del mural.

Los alumnos que participaron fueron Luciano Fasán, Ludmila Pérez, Fernando Benzoni, María Belén Farías Anzoátegui, Max Ungerer, Guillermina González Gold, Fernando Marín, Delfina Liébana, Patricio González y Alejandro Cáceres.

El mural se realizó en la sede del colegio con la técnica del esgrafiado. Consiste en cinco capas superpuestas de revoque (de 8 milímetros cada una) con cemento coloreado con derrites negro, azul, rojo, amarillo y blanco, respectivamente, que fueron tallados con espátulas mientras la mezcla estaba fresca.

Al explicar el proceso que concluyó en la concreción del mural, señalaron que el tema acordado entre todos fue El ciclo de la vida y luego de analizarlo, cada alumno expresó con sus recursos gráficos, cuál era su concepto sobre ese ciclo.

Así surgieron ideas como la del ciclo de la naturaleza, la vida, la muerte, la evolución del hombre, las diferentes edades y sus características, lo positivo y lo negativo, la identidad, las emociones, la energía, entre otros.

A través de una cuidadosa selección se descartaron ideas y se escogieron otras que se organizaron, compositivamente en el plano de la imagen, de manera de formar una unidad visual con un fuerte contenido conceptual. De esa tarea surgió la imagen final que contiene todas las ideas consensuadas por el grupo.

Como primer elemento aparece la evolución del hombre, desde el feto como semilla de la vida que evoluciona, florece y continúa con la imagen de dos adolescentes enamorados bajo la sombra de un gran árbol. Desde ahí se abre el camino lleno de líneas, formas, colores y, por momentos, confusos y revoltosos movimientos.

En el medio del camino aparece la familia: madre, padre e hijos unidos en un solo abrazo y mirando hacia un enorme sol que domina toda la imagen como símbolo de la energía necesaria para la vida.

Hacia el final del camino elevado aparece la silueta de un anciano pronto a atravesar una puerta entreabierta cuyo interior no se puede distinguir y que genera misterio y curiosidad.

En el camino aparece, además, el corazón como símbolo del amor formado por tres elementos que representan la naturaleza (la flor), el estudio (el libro) y el trabajo (el martillo). Resta destacar, finalmente, la imagen de un gran árbol con forma de mano abierta y extendida que impone su poder sobre la naturaleza.

En sus ramas se refleja el ciclo de las estaciones que, de izquierda a derecha, presenta un árbol con las ramas secas hasta la floración.
Fuente: Diario Norte.

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