sábado, 6 de enero de 2007

Una Tradición De La Familia Francia: Multitudinaria Celebración En Honor A San Baltazar

Prayer
Como cada año desde hace más de un siglo, la familia Francia realizó su ofrenda y tributo a San Baltazar, en su casa de calle Ayacucho 1.040, en Resistencia. La celebración es toda una tradición en el seno de los Francia:

"La estatuilla del santo ha pasado de generación en generación por más de 300 años, quizá fueron más, pero hasta esa fecha es la que pude seguir el rastro", relató Daniel Francia -hijo de Don Carmelo Francia-, principal organizador de la fiesta anual.

"Antes realizábamos bailes multitudinarios a los que asistían devotos del interior de Chaco y Corrientes. Pero también de Formosa, Misiones y todo el país" recordó Daniel, y se lamentó que ahora "existan tantos problemas para organizar un baile, debemos pedir muchos permisos, tramitar autorizaciones y pagar aranceles que, cuando era chico, no existían".

"Todo ello hizo que la concurrencia fuera mermando. No puedo olvidar que, en mi niñez, se cortaba la calle, colocábamos unos tablones sobre una pila de ladrillo en forma de asiento y luego a bailar", aseguró el devoto de uno de los tres Reyes Magos.

"En esas fiestas se conocieron hombres y mujeres que luego terminaron casándose", comentó y dijo tener "un montón de anécdotas como esa".

Ayer pudo observarse un número considerable de fieles que asistieron a ver al mulato santo católico. La varias veces centenaria estatuilla se conserva en perfecto estado y es el bien más preciado de la familia.

A tal punto llega el afecto, que todos pusieron el grito en el cielo, cuando Daniel les contó sus intenciones de entregarlo a alguna parroquia, o a la Iglesia Catedral de Resistencia. "Yo quise darlo a alguna institución que la cuidara igual o mejor que nosotros y un cura conocido mío me aconsejó que lo donara a una iglesia", relató Daniel.

Pese a que aún se mantiene viva la llama de la tradición, en la familia son conscientes de que "cada año somos menos los que vamos quedando vivos y que podemos relatar aquello que vivimos y sentimos.

Mi hijo, por ejemplo, tiene un gran apego por este santo, pero todo lo que sabe es por lo que nosotros le contamos y por lo que leyó en libros y diarios", destacó, apesadumbrado, Daniel.

Si bien sus inicios son difusos, todo parece indicar que las festividades en honor al santo "Cambá" (negro, en guaraní) comenzaron cuando los negros brasileños descendientes de africanos (ex soldados en la Guerra de la Triple Alianza), se asentaron en Corrientes hacia finales de la década de 1870. Con el fin de la contienda, los soldados y sus familias se trasladaron al antiquísimo barrio "Cambá Cuá" (Cueva de Negros), en las afueras de la ciudad de Corrientes.

Allí dieron rienda suelta a su devoción. Como al santo se lo consideraba "adepto" al baile, la forma de recordarlo era organizar grandes reuniones en la calle o en galpones la ubicación era señalada por el propietario de la imagen- en los que se congregaban todos los fieles. Por lo general las actividades comenzaban en la víspera del 6 de enero, Día de Reyes.

En los últimos años del siglo XIX y los primeros del siglo XX fue cuando la celebración tuvo su momento de apogeo. En esos años es, también, cuando la adoración al santo suelta raíces en las provincias vecinas a Corrientes.

Visiblemente emocionado, Daniel Francia, el "dueño" de la estatuilla de San Baltazar, apuntó: "Es una pena que las nuevas generaciones ya no tengan interés por continuar con esta tradición. Creo que se debe, sobre todo, a que ellos no vivieron la etapa que yo viví; con todo el calor y el color de hace cuarenta o cincuenta años".
Fuente: Diario Norte.

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